Fiestas de los alrededores
Febrero - Septiembre

Los distintos anejos que conforman el término municipal de Motril cuentan con celebraciones populares propias.

 

En febrero, Carchuna celebra unos divertidos Carnavales que llenan de disfraces la plaza del pueblo durante toda una tarde. Pintacaras, globoflexia y actividades lúdicas mantienen entretenidos a los más pequeños. Los vecinos del Llano colaboran en la organización de una de las actividades más divertidas del invierno.

En la Calahonda, el Carnaval toma especial importancia.  Durante la primera jornada, un pasacalles y un desfile de disfraces inunda este anejo. Una chocolatada con buñuelos, globoflexia y varias actividades lúdicas hacen las delicias de los niños. El tiempo para los mayores llega el segundo día con la instalación de una barra donde se puede disfrutar de las tapas típicas de la zona.

A finales del mes de mayo llega el turno del anejo de Puntalón que celebra sus fiestas en honor a San Isidro Labrador. Lugar dedicado al trabajo en el campo, durante estas fiestas los agricultores ofrecen a su patrón los frutos de su cosecha.

La más importante de las fiestas patronales de los alrededores de Motril es la fiesta en honor a la Virgen del Carmen. Al igual que ocurre en el barrio de Varadero, la pedanía de Torrenueva rinde homenaje a la Virgen del Carmen con una salida procesional marítimo-terrestre el 16 de julio. Es la fiesta grande de este anejo, con actividades que se prolongan alrededor de una semana. Verbenas nocturnas, atracciones de feria, comidas populares y actividades para niños y mayores convierten a Torrenueva en un lugar cercano que recibe a los visitantes con los brazos abiertos. Al contrario que en Motril, la procesión por las calles se sucede un día antes al ‘paseo’ por el mar. La imagen de la Virgen es trasladada por carretera hasta el puerto pesquero donde recibe los honores de pescadores y marineros.

En los primeros días de julio, Carchuna se viste de gala para celebrar las fiestas en honor a San Isidro Labrador y a la Virgen de los Llanos. Durante unos días se llevan a cabo una serie de actuaciones donde participa todo el pueblo y los visitantes que así lo desean. Se realiza una comida popular, verbena por las noches y una salida procesional.

El tiempo de fiesta comienza en La Garnatilla a finales del mes de julio. Este pequeño y blanco pueblo enclavado en plena Sierra de Lújar rinde honores a San Cecilio, su patrón. La comida popular transforma esta tranquila pedanía en punto de reunión de vecinos y visitantes. Tiene especial interés la procesión del Santo atravesando estrechas calles encaladas de la más pura ascendencia morisca.

A principios de agosto, le toca el turno a Calahonda, donde se rinde honor a la Virgen del Carmen y San Joaquín. Destacan sus fuegos artificiales que nacen en la playa, donde se instalan para la ocasión unos cañones pirotécnicos.

Coincidiendo con la onomástica de San Cayetano, del 7 de agosto, Motril organiza una romería que termina en la aldea vecina de Jolúcar, en plena Sierra del Conjuro. A pie, en bici o en caballo, la salida se hace desde Motril en las primeras horas de la mañana, pasando por el anejo de la Garnatilla. Horas más tarde, los peregrinos llegan a esta pequeña población donde, nada más entrar, reciben una explicación del porqué de la celebración de esta tradición. Más tarde, será el momento de la misa y la posterior procesión del patrón. Una subasta de objetos completa las actividades preparadas para una de las tradiciones más antiguas y arraigadas del lugar. Esta pequeña aldea, en la que no hay más de diez viviendas, recibe cada año la visita de miles de devotos.

Con el inicio del mes de septiembre, el anejo de Los Tablones celebra las fiestas de San Antonio de Padua. Éstas son, sin duda, las fiestas más concurridas entre los motrileños. La pequeña plaza acoge un escenario y varias barras de bebidas donde poder bailar y sofocar los afectos del calor. Se prolonga día y, casi toda la noche, durante un fin de semana completo.